En el marco de la conmemoración del Día de la Tierra, nuestra comunidad educativa vivió una significativa jornada de aprendizaje interdisciplinario, transformando nuestro colegio en un espacio de diálogo, reflexión y conciencia ecológica.
La actividad destacó por conectar de manera innovadora el pensamiento filosófico con los desafíos ambientales de nuestra región de Aysén, permitiendo a los estudiantes comprender que el cuidado del entorno es también una reflexión profunda sobre nuestra forma de habitar el mundo.
Uno de los momentos más valiosos de la jornada fue el rol protagónico de los estudiantes de 3° y 4° Medio, quienes actuaron como mediadores del conocimiento. A través de stands temáticos, guiaron a los cursos más pequeños en un recorrido que abarcó desde la Antigua Grecia hasta la filosofía contemporánea, explicando cómo grandes pensadores como Tales de Mileto o Leonardo Da Vinci han reflexionado sobre la naturaleza y su cuidado. De esta forma, conceptos filosóficos cobraron vida al vincularse con la protección de nuestros ríos y la fauna local, como el tero, símbolo de nuestro entorno.
A su vez, la participación de los Forjadores Ambientales y los estudiantes de 4° Básico fue fundamental para el desarrollo de la jornada. Gracias a la valiosa colaboración de la apoderada y asesora Débora Mera, los estudiantes recibieron una capacitación que les permitió convertirse en verdaderos agentes de cambio dentro de la comunidad escolar.
Durante la actividad, los estudiantes desarrollaron diversas instancias educativas, destacando la enseñanza de técnicas de separación de residuos y la implementación de juegos didácticos como memorices enfocados en el reconocimiento y cuidado de la fauna local, promoviendo desde temprana edad el respeto por el medio ambiente.
La rotación de cursos desde Kínder hasta 5° Básico permitió que los más pequeños, nuestros “Pequeños Filósofos”, se maravillaran con el entorno natural y comprendieran que el cuidado del planeta es una responsabilidad compartida.
Como comunidad educativa, agradecemos a todos los docentes y equipos que hicieron posible esta experiencia, reafirmando nuestro compromiso con la formación integral de nuestros estudiantes.
Porque aprender a pensar es, sin duda, el primer paso para proteger nuestro entorno en Coyhaique.
“Por una ética del cuidado y un compromiso con nuestro territorio”.